Meditación
28 junio de 2020 – Domingo 13º del Tiempo Ordinario

27 de Junio 2020
 Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez
Meditación28 junio de 2020 – Domingo 13º del Tiempo Ordinario
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“El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí...”

Con frecuencia, los católicos hemos defendido la ”familia” en abstracto, teóricamente, sin detenernos a reflexionar sobre el contenido concreto de un proyecto familiar entendido y vivido desde el Evangelio de Jesús. Y, sin embargo, no basta con defender el valor de la familia sin más, porque la familia puede plasmarse de maneras muy diversas en la realidad.

Hay familias abiertas al servicio de la Iglesia y de la sociedad... y también hay familias replegadas sobre sus propios intereses. Familias que educan en el egoísmo... y también hay familias que enseñan solidaridad. Familias liberadoras... y también hay familias opresoras. Hay familias de familias...

Jesús ha defendido con firmeza la institución familiar y la estabilidad del matrimonio. Y ha criticado duramente a los hijos que se desentienden de sus padres. Pero atención: la familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. No es un ídolo. Hay algo que está por encima y es anterior a la familia: el Reino de Dios, el Señorío de Dios.

Lo decisivo no es la familia de sangre, los apellidos, los linajes y alcurnias... sino esa gran familia que hemos de construir entre todos sus hijos e hijas colaborando con Jesús en abrir caminos al Reinado del Padre. Por eso, si la familia se convierte en obstáculo para seguir a Jesús en este proyecto, Jesús exigirá la ruptura y el abandono de esa relación familiar: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí”.

¿Son nuestros hogares una escuela de valores católicos y cristianos como la fraternidad, la búsqueda responsable de una sociedad más justa, la austeridad, el servicio, la oración, el perdón? ¿O son precisamente lugar de “anti-catolicismo”, “anti-cristianismo”, y paso de transmisión de los egoísmos, injusticias y superficialidad de nuestra sociedad? ¿Qué decir de la familia donde se orienta al hijo hacia un clasismo egoísta, una vida instalada y segura, un ideal del máximo lucro y riqueza, olvidando todo lo demás? ¿Se está educando al hijo cuando lo estimulamos solo para la competencia, ganancia y rivalidad, y no para el servicio y la solidaridad? ¿Es esta la familia que tenemos que defender los católicos? ¿Es esta la familia donde las nuevas generaciones pueden escuchar el Evangelio? ¿O es esta la familia que también hoy hemos de “abandonar”, de alguna manera, para ser fieles al proyecto de vida querido por Jesús?

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán

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